La fisura de ano es una de las dolencias mas frecuentes en proctología, y sin duda una de las mas dolorosas junto con el absceso perianal. Se trata siempre primero con medidas conservadoras como son dieta rica en fruta y fibra, calor local, baños de asiento y pomadas a base de relajantes musculares.
Si no responde a estas medidas, se opta por la solución quirúrgica, la esfinterotomía lateral interna. Esta intervención consite en hacer un pequeño y preciso corte en uno de los dos esfínteres del ano, el esfínter anal interno con la finalidad de relajarlo y que la fisura cure. La respuesta debe de ser fulminante e inmediata. Al día siguiente el paciente tiene que notar una importante mejoría y una mayor facilidad a la hora de realizar sus deposiciones. Sino, es que algo no va bien. Para que lo entiendan, se le da un poco mas de diámetro al ano, para que no se desgarre cada vez que una deposición sea algo más sólida de lo esperado.
Esta cirugía siempre la debe de realizar un cirujano experimentado en esta técnica, ya que si el corte se hace demasiado conservador o prudente, el problema persiste, y en cambio, si se hace demasiado grande o generoso, pueden aparecer problemas de continencia. Siempre menores.
Por desgracia, con frecuencia nos consultan pacientes a los que supuestamente se les operó de fisura, y que refieren una recaida, o ninguna mejoría después de la operación. A veces incluso, empeoran. Cuando se explora a estos enfermos, se aprecia SIEMPRE que la esfinterotomía que se les realizó fue escasa o inexistente. Para comprobar esto, en general basta con una exploración física en consulta ( tacto y o rectoscopia ), o si no tienen demasiado dolor, se puede determinar con una Ecografía Endoanal 360º y una manometría.
Si se confirma que no hubo esfinterotomía, o que esta fue demasiado conservadora, la solución al problema del paciente sería volver a quirófano y hacer aquello que no se hizo en la primera intervención. Pero esto no supone en ningún caso seccionar mas esfínter de lo que toca, sino simplemente hacer aquello que no se hizo en la primera cirugía. Es decir, que no hay un mayor riesgo de incontinencia por el hecho de haber sido operado previamente.
En resumen, un paciente correctamente opreado, es prácticamente imposible que vuelva a tener problemas. Cuando un enfermo intervenido recae, casi siempre es por un defecto de técnica en la primera intervención. Tiene fácil solución, y no es una cirugía que conyeve mayor riesgo de incontinencia.



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