Han pasado 4 meses de la operación y sigo sangrando. ¿Qué puede estar pasando?
Cuatro meses son demasiado tiempo para seguir con sangrado. Lo más habitual cuando esto ocurre es una de estas dos situaciones: que alguna de las heridas internas no haya terminado de cicatrizar bien, lo que se puede confirmar con una rectoscopia; o que haya quedado un cierto grado de estenosis del ano (el ano ha quedado algo estrecho fruto de una resección amplia), que hace que las heces pasen con dificultad y reabran la cicatriz con cada deposición. En ese caso habría que tratar la estenosis, comenzando habitualmente por una esfinterotomía.
Cada mes sangro un poco después de la operación. ¿Puede ser que haya quedado una hemorroide sin operar?
Es posible. En todas las hemorroidectomías se dejan algunos paquetes hemorroidales sin operar, porque extirpar todos aumentaría mucho el riesgo de estenosis. Si uno de esos paquetes que quedaron se irrita o se traumatiza, puede sangrar. También es posible que el sangrado sea de la zona de cicatriz. Lo correcto es que le haga una revisión su cirujano con una rectoscopia para ver de dónde viene el sangrado y si es necesario hacer algo al respecto.
¿Puede aparecer una fisura anal después de la operación de hemorroides?
Sí, es la complicación más frecuente a medio plazo. Cuando la resección hemorroidal ha sido muy amplia, el ano puede quedar algo más estrecho de lo normal (estenosis leve), y esa estrechez, con el paso del tiempo, puede provocar que las heces pasen con dificultad y produzcan fisuras posquirúrgicas. La fisura posquirúrgica se manifiesta exactamente igual que la fisura primaria: dolor que dura horas después de la deposición, sangrado, y a veces espasmo del esfínter. El tratamiento inicial es el mismo (Rectogesic, heces blandas, calor), pero estas fisuras son más rebeldes que las primarias y a menudo acaban necesitando una pequeña esfinterotomía.
Me dijeron que me habían operado y que estaba todo bien, pero sigo mal. ¿Qué debo hacer?
Si lleva mucho tiempo sin mejorar y su cirujano le sigue diciendo que todo está bien, mi consejo es que pida una segunda opinión. No tiene por qué resignarse a seguir así. Existen pruebas muy útiles para evaluar el estado de la zona después de la cirugía, como la ecografía endoanal 360º, la manometría anal (que mide las presiones del esfínter) y la rectoscopia. Con esas pruebas se puede llegar a un diagnóstico preciso en la gran mayoría de los casos. Una vez identificado el problema, en casi todos los casos existe solución.