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Tratamiento de las fisuras anales con toxina botulinica (Botox) ¿Para quién?

En los últimos diez años, la popularidad de la toxina botulínica, comercialmente conocida como Botox, ha crecido exponencialmente. Gracias a su reciente aplicación en medicina estética para corregir arrugas de expresión, los españoles hemos descubierto este producto “milagroso” que parece que ahora vale para todo.

Su uso es muy antiguo en medicina. Sobre todo para corregir el estrabismo en los niños, tratar enfermedades que cursan con parálisis espásticas, pero su aplicación también abarca el campo de la proctolgía. En concreto para el tratamiento de las fisuras anales.

Existe un temor generalizado de que la intervención para solucionar una fisura, la esfinterotomía, tiene una alta proporción de incontinencia posterior. No es cierto, siempre que se realice correctamente y que el paciente esté sano. Los problemas y las dudas aparecen en aquellos pacientes que han sido operados en varias ocasiones previamente, de fístula, de fisura, que cuentan una continencia ya mermada. O, en mujeres que han tenido varios hijos con partos vaginales complicados, en los que ya noten una perdida de fuerza manifiesta en el esfínter. Estos enfermos, pueden tener importante dolor debido a su fisura, a pesar de tener un esfínter anal interno ya mermado.

Es entonces cuando desde mi punto de vista debemos de ofrecer como alternativa terapéutica este tratamiento. Tiene una serie de ventajas y de inconvenientes

Ventajas

-Es reversible. A los seis meses, el paciente recupera su continencia previa. No arriesga. En ese tiempo, en teoría debe de cicatrizar la fisura.

-Es muy poco traumático. Se puede hacer bajo sedación, y de forma ambulante.

-Vida normal 100% desde el día siguiente.

-Rápida mejoría sintomática en las primeras 24-48 horas, que es lo que tarda en actuar la medicación sobre el espasmo esfinteriano.

Inconvenientes

-Por desgracia, una vez que deja de hacer efecto el producto, el paciente suele “recaer”. La duración del tratamiento es de unos 4 meses.

-Es un tratamiento “caro”, ya que la toxina en sí es cara y requiere un manejo hospitalario.

-A veces se han producido infecciones en los puntos de inyección.

-Se han descrito casos de incontinencia a gases en el tiempo de actuación de la medicación.

Conclusión

Todos los cirujanos colorrectales estamos de acuerdo en que el mejor tratamiento para una fisura anal crónica en un paciente no complicado sigue siendo la esfinterotomía. Es decir, la intervención quirúrgica. No solo en cuanto a su eficacia sino también por su durabilidad. Sin embargo la toxina botulínica debe de ser el tratamiento de elección para todos aquellos pacientes en los que ya exista una alteración previa del esfínter anal interno. Por ejemplo, cirugías previas, partos complicados, enfermedades degenerativas.

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Proctólogo en Madrid especialista en Hemorroides, Fístulas y Fisuras anales, Sinus pilonidal y Condilomas